28.2.04

Internet es cosa de chicas

Lo sé. Un pequeño grupo de datos anecdóticos no sirve para establecer una norma, y mucho menos para sustentar una teoría, aunque en el contexto personal sean válidos: alimentan nuestras creencias y nuestras convicciones, y también refuerzan nuestras ideas erróneas.

Pero no dispongo más que de algunas observaciones anecdóticas sobre el comportamiento de chicos y chicas ante el ordenador, y todas ellas apuntan a un uso muy diferenciado. Los pocos chicos que he podido observar (sobrinos, alumnos e hijos de amigos) tienden a usar el ordenador de forma posesiva, como tratando de dominar la máquina, incluso desde edades muy tempranas. Las chicas abordan las máquinas (gameboy, dreamcast, playstation, etc.) con la misma habilidad que los chicos, pero su entusiasmo decae mucho antes. Pronto cede su interés frente a otras actividades.

Es cierto que la tipología del juego tiene su importancia: las chicas parecen decantarse más por las historias gráficas, mientras que los chicos se enganchan en los juegos arcade. Pero al final, acabas viendo que un videojuego ejerce un efecto hipnótico sobre el chico y que no es capaz de lograr lo mismo con una chica.

El ordenador para muchos chicos es sinónimo de aislamiento, al contrario que para las chicas, que significa comunicación. Las adolescentes disfrutan comunicándose a través del Messenger o de otros sistemas similares que les garantizan el conocimiento de sus interlocutores. Crean una comunidad con criterios cuidadosos, agrupando a las personas que han ido conociendo en diferentes actividades (idiomas, deporte, colegio, viajes al extranjero) y mantienen viva la relación con ese selecto grupo. Para estas adolescentes Internet, los programas P2P de descarga de archivos y los juegos online forman parte de una rutina que tiene más de actividad socializadora que de otra cosa.

En este sentido, Internet ofrece ventajas diferenciales a las chicas. Y me ha agradado ver confirmada esta percepción personal en un trabajo de Ana Alario y Rocío Anguita (*). Hablando de situaciones de aprendizaje, estas autoras afirman que: “las chicas tienden a desarrollar estrategias de trabajo en grupo y de colaboración, frente a estrategias más individuales de los chicos, y ello tiene como consecuencia el que si hay una chica en un grupo que sabe manejar la máquina el resto del grupo se beneficiará de sus conocimientos y los aprenderá en entornos de trabajo seguros y con poco riesgo frente a la norma del grupo masculino, lo cual es especialmente beneficioso para las chicas." . Recogen además unas opiniones de la antropóloga Ana Valdés, para quien “la red cambia el tipo de pensamiento lineal de corte masculino dominante hasta el momento por un pensamiento de tipo asociativo, con el cual se pueden pensar muchas cosas a la vez y se salta de un sitio a otro a través de los enlaces del hipertexto. Este tipo de pensamiento es más propios de las mujeres y es por ello que, para esta autora, Internet ofrece muchas posibilidades a las mujeres, sólo hay que hacerles ver que es fácil y útil."

Es decir, que en contra de los estereotipos al uso, Internet es cosa de mujeres, a pesar de las propias expectativas de las chicas, quienes "ante un desafío del ordenador, abandonan porque la máquina no quiere cooperar y trabajar en grupo, de forma no competitiva.” Lástima que las expectativas de las chicas sean ten pobres frente a la tecnología, porque podrían sacarle muchísimo partido. Parte de la responsabilidad de esas pobres expectativas recae en el propio profesorado, que en el ámbito de la informática es mayoritariamente masculino (profesores de informática, de matemáticas o de física y química especialmente) y con un enfoque masculino de intervención.

El entorno digital es un buen caldo de cultivo para la discriminación positiva. Se abre la posibilidad de trabajar con historias con diferentes soluciones, con contextos de enfoque social, sanitario o medioambiental que atraen más a las niñas, con espacios para la comunicación interpersonal basados en la expresividad del lenguaje y no en el aspecto personal. Son situaciones que evitan la brecha debida al género y que ofrecen un escenario muy positivo para que la tecnología contribuya al crecimiento integral de las chicas.

(*) Alario, A.I. y Anguita, R. (2001). "Las mujeres, las nuevas tecnologías y la educación. Un camino lleno de obstáculos". Educar en la sociedad de la información. Desclée de Brouwer, Bilbao.

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