6.2.05

Otro informe sobre tendencias en innovación educativa

Un artículo publicado en Elearningeuropa.info resume las conclusiones del informe de Rambøll Management para la Comisión Europea: “Nuevos entornos de aprendizaje en la educación escolar” (documento completo: 8 Mb). En síntesis, el informe, que se refiere al conjunto de los países de la UE, dice que “se detecta un cambio de paradigma, del instructivismo al constructivismo”, a la vez reconoce que la concreción de este nuevo enfoque en la práctica diaria de las escuelas es bastante limitada. El informe concluye que las TIC pueden apoyar o incluso ser el agente transformador de los cambios hacia un nuevo paradigma del aprendizaje, pero que también pueden ser un apoyo para los métodos más tradicionales de enseñanza.

Es algo que ya intuíamos. Curiosamente, el informe concuerda significativamente con las conclusiones del proyecto Tecnología y aprendizaje, también resumido en Elearnineuropa.info, pero en este caso referido solo al contexto español, donde se veía que “el problema principal no es un asunto técnico -tener o no tener ordenador- sino educativo: para qué, cómo y en función de qué concepción de la enseñanza se utiliza.”

Y es que algunas tendencias en la educación no están marcadas por meritorio un afán de mejora, sino por la necesidad que imponen los contextos cambiantes. Por ejemplo, presiona mucho el factor de la comprensividad, que mantiene en el sistema a los alumnos en razón de su edad y no de sus capacidades o intereses, y el factor de la diversidad, que obliga a trabajar de un modo más individualizado, muy distinto del “café para todos” que caracterizaba a la enseñanza tradicional, de corte instructivista. La individualización lleva a centrar la enseñanza en el alumno y a construir el aprendizaje en función de sus características personales (aprendizajes previos, capacidades, intereses, expectativas...). En este sentido el resumen del informe dice que “esta es una característica fundamental del nuevo paradigma de aprendizaje: un enfoque de aprendizaje diferenciado que subraya la necesidad de planificar el aprendizaje de forma diferente para cada alumno y así permitir que los alumnos trabajen de acuerdo con su ritmo y su estilo de aprendizaje individual.”

Sí al cambio y a las TIC, pero cada cosa en su momento

Está claro que existe la necesidad de centrarse más en el aprendiz que en los contenidos del área, y en este sentido las TIC pueden ser especialmente útiles, aunque no sean la clave del cambio educativo. Son herramientas que pueden apoyar los nuevos métodos pedagógicos pero que también pueden reforzar la enseñanza tradicional; es decir, “las TIC suelen ser un catalizador de cambio –afirma el informe- pero no determinan de por sí la dirección de dicho cambio”.

Es esta una idea importante, que puede estar detrás del fracaso de muchas implantaciones de TIC. Cualquier investigador sabe que no es conveniente tocar varias variables críticas a la vez, porque no será posible interpretar las consecuencias. En el caso que nos ocupa, no es razonable cambiar el “paradigma educativo” y simultáneamente introducir las TIC en el aula, porque el resultado será un guirigay incomprensible.

Si lo que se quiere es hacer un cambio educativo en profundidad, constructivista y centrado en el alumno, hágase. Pero sin tocar radicalmente el contexto. Se puede hacer una enseñanza individualizada y ciertamente innovadora con lápiz y papel. ¿Por qué no se prueba y se mide el impacto? Igualmente se puede hacer un cambio significativo en los métodos de enseñanza a través de las TIC, incorporando nuevas herramientas para el docente, que sin duda facilitarán su trabajo. No sería difícil hacer un amplio piloto y medir el impacto también en este caso.

El problema viene cuando se quiere cambiar todo a la vez, sin separar variables. Y lo que es peor, sin que el profesor sepa exactamente qué se espera de él. El fracaso y la confusión están servidas: se atribuirá a las TIC lo que quizá sea debido a un error en el enfoque metodológico o, más probablemente, a un modelo de evaluación inadecuado.

¿Sirven las TIC para aprender?

Ya en el estudio Tecnología y aprendizaje se apreciaba un desajuste entre las bajas expectativas de aprendizaje que tenían tanto profesores como alumnos y los resultados reales de las pruebas, que demostraban que no había diferencias significativas entre el aprendizaje con o sin ordenador. Este nuevo informe abunda en el mismo sentido: “algunos profesores y padres aún tienen sus dudas sobre la capacidad de los nuevos métodos para garantizar que los alumnos que estudien en escuelas donde se utilizan dichos métodos puedan obtener resultados igual de satisfactorios en los exámenes nacionales que los alumnos de escuelas que siguen métodos de aprendizaje tradicionales.” Es decir, hay dudas sobre la capacidad de estos nuevos métodos para promover aprendizaje. ¿Aprenderán lo mismo que los alumnos que siguen métodos de aprendizaje más tradicionales? ¿Desarrollarán las competencias necesarias para acceder a la universidad?

Desgraciadamente, no era el objetivo de este estudio valorar si esas dudas son justificadas, aunque los resultados sugieren que los alumnos pueden aprender lo mismo con los nuevos medios (los alumnos de dos de las escuelas de los seis estudios de casos ocuparon el segundo lugar en la lista comparativa nacional) y algunos profesores creen que las TIC son muy eficaces para trabajar con alumnos con con necesidades especiales.

“Es la evaluación, estúpido”

La clave puede estar en la evaluación. En los modelos experimentales con TIC se suele utilizar una evaluación tradicional, centrada en pruebas concretas sobre los contenidos aprendidos y sin considerar aspectos tales como las capacidades generales que potencialmente pueden mejorar con el uso del ordenador. En este sentido, el informe aclara que “las escuelas sienten la necesidad de evaluar los procesos de aprendizaje de los estudiantes de una forma nueva que se corresponda con los nuevos métodos de aprendizaje y que aún no se refleja en los sistemas actuales de exámenes nacionales de ningún país europeo.” Por otro lado, “los alumnos no reciben ningún reconocimiento por las nuevas competencias adquiridas, incluso aunque estas se consideren importantes para el futuro desarrollo de nuestras sociedades.” Es decir, si no se modifica la evaluación difícilmente se podrá innovar con TIC. Lo que no se evalúa no ofrece capacidad de implementación eficaz ni de mejora.

La conclusión más importante que extraigo de la lectura de este tipo de informes es que las innovaciones no surgen de las TIC, sino de los “ordenadores húmedos” -léase cerebros- de los educadores. La innovación que no venga de la cabeza del profesor, difícilmente surgirá de un programa informático.

Otro hecho que me parece evidente es la necesidad de profundizar en estudios de este tipo, adaptados a la realidad española, antes de embarcar a todo el sistema educativo en un viaje sin rumbo claro.