Una lección de modestia: nuestro futuro está escrito en los genes de una mosca
Ginés Morata, bioquímico español, acaba de recibir el Premio México de Ciencia y Tecnología como reconocimiento a su trayectoria en el campo de la biología del desarrollo, un galardón que se suma a otras dos grandes distinciones que se conceden a la investigación en España: el Premio Nacional «Santiago Ramón y Cajal» y el Rey Jaime I. Tenía varias referencias de Ginés Morata, pero no lo conocí personalmente hasta el pasado mes, aprovechando que Morata impartía un ciclo de conferencias sobre la biología del desarrollo. Sus finas observaciones fueron todo un torpedo en la línea de flotación de la autoestima de la especie humana: compartimos casi por completo el mapa genético de la modesta mosca del vinagre, hasta el punto de que muchas enfermedades genéticas se pueden estudiar en ese organismo tan próximo a nosotros, que es un auténtico laboratorio para el dolor humano. No es necesario decir cómo queda en este contexto el fundamento genético de las razas humanas: simplemente no se puede ...